Señora, sea eternamente bendita,
la gloriosa Señora Santa Ana,
por haber tenido la dicha de llevar en su seno
a La Santísima Virgen María, Madre de Dios.
Acompañamos a tan gran Santa
con todo nuestro afecto y particular devoción
en la alegría que experimentó su bendita alma
en el nacimiento de su Hija
y la felicitamos por el generoso sacrificio
que hizo al Altísimo cuando la presentó en el Templo.
que hizo al Altísimo cuando la presentó en el Templo.
Dignaos vos, gran Santa,
presentarme con vuestras manos a Jesús y a María,
y sed para con ellos mi especial protectora
y abogada ternísima.

