¡Oh! Inmaculada Virgen del Olvido,
eres el consuelo y la ayuda
de los que necesitamos
tu valiosa protección y amparo:
Madre amantísima de Jesús,
Madre de nuestras almas,
así como ampararse la niñez de tu Hijo
en la extrema pobreza de Belén,
que a tu precioso Niño
colmaste del mejor de los bienes,
de la riqueza de tu inmenso amor,
así ampárame a mi,
con ese riquísimo amor,
y facilítame el olvido
de____________
pues no puedo dejar de pensar en él (ella),
y esto me duele en el corazón,
me ofusca la mente,
y me provoca estados de rabia e impotencia
que no puedo controlar,
causando graves perjuicios en mi vida.
