Oh! humildísimo San Benito,
siempre grato a los ojos de Dios,
santísimo confesor del Señor;
padre y jefe de los monjes,
interceded por nuestra santidad,
por nuestra salud del alma, cuerpo y mente.
Destierra de nuestra vida,
Destierra de nuestra vida,
de nuestra casa, de nuestra familia,
las asechanzas del maligno espíritu.
Líbranos de funestas herejías,
de malas lenguas y hechicerías.
Santo Benito de Nursia,
trae la paz a mi hogar
y cuando surjan disputas y discusiones,
danos el entendimiento, la paciencia,
la bondad y la mansedumbre,
para que vuelva la calma,
cesen la agresividad y las voces altas,
recuperemos la cordialidad
y lleguemos al entendimiento mutuo.
