San José, bendito guardián de Jesús
y casto esposo de María, su madre,
tu empleaste toda tu vida
en el perfecto cumplimiento de tu deber,
tu mantuviste a la Sagrada Familia de Nazaret
con el trabajo de tus manos.
Protege bondadosamente
a los que recurrimos confiadamente a ti.
Tu conoces nuestras aspiraciones
y nuestras esperanzas,
danos tu ayuda y consuelo
en estos momentos difíciles de la vida,
y con tu generosidad sin límite
atiende nuestros ruegos.

