Los conjuros para el amor invocando a Santa Marta y al ánima sola son muy antiguos. En época de la inquisición ya se conocían y se perseguían bajo acusación de brujería y hechicería a quienes los utilizaban.
Aquí os dejo algunos de ellos en su versión original que están sacados de A. H. N. Sección Inquisición de Llerena. Legajo 1987. Relación de causas despachadas en el año 1643 en la villa de Llerena. Exp. 32.
En primer lugar se hacía el conjuro a Santa Marta
para atraer a los hombres a casa:
“Marta, Marta ni la digna ni la santa,
a la que por los aires anda,
a la que se encadena,
y por ella nuestro padre Adán peco,
y todos pecamos,
del demonio del pozo al del reposo,
el del reposo y el que suelta al preso,
al que acompaña al ahorcado,
al diablo cojuelo, al del rastro,
y al de la carnicería,
que todos juntos os juntéis,
y en el corazón de (tal fulano) entréis,
guerra a sangre y fuego le deis
que no pueda parar,
hasta que me venga a buscar,
demonio cojuelo tráemelo luego,
demonio del peso tráemelo presto”
Y habiendo dicho esto, el hombre vendría tal día,
por la mañana, a la puerta de la casa
de la moza que quería novio.
Y si llegaba a entrar en la casa enojado,
había que hacerle una cruz
con los dedos de la mano derecha
sin que él lo viera,
y pronunciando su nombre dijese:
“Fulano tente en ti,
pues que Dios murió por ti”
repitiéndolo tres veces, y después dijese: