Oh! Bienaventurada y poderosa
Santa Rita de Cascia,
llamada Abogada de los casos desesperados,
por los que con fe a ti acudimos,
y siempre nos socorres
por muy difíciles e imposibles
que sean nuestras causas.
Tu eres nuestra gran socorredora
nuestra última esperanza,
refugio y salvación en el dolor,
en la aflicción y en el desespero:
Con total confianza en tu celestial poder,
recurro a ti en el caso difícil e imprevisto
que aflige mi alma,
oprime dolorosamente mi corazón.
