Glorioso San Antonio de Padua,
te alabamos y te glorificamos:
Tu que tuviste el don de Dios
de saber dialogar con tus semejantes
y ello te procuró muchos fieles seguidores,
abre nuestras mentes y
potencia nuestras facultades
para que por ese medio, el diálogo,
podamos obtener solución
a nuestras diferencias
y desavenencias conyugales.
El diálogo desata los nudos,
disipa las suspicacias,
El diálogo desata los nudos,
disipa las suspicacias,
abre las puertas,
soluciona los conflictos,
soluciona los conflictos,
engrandece la persona,
es vínculo de unidad
es vínculo de unidad
y madre de la fraternidad.
San Antonio, bendito santo,
haznos comprender que el diálogo
no es una discusión ni un enfrentamiento,
sino una búsqueda de la verdad
que habita entre nosotros dos.
no es una discusión ni un enfrentamiento,
sino una búsqueda de la verdad
que habita entre nosotros dos.
