En tu santo nombre,
Glorioso San Cipriano,
hoy, te rezo con toda mi devoción.
A ti recurro para líbrame
de todo peligro y daño de los prójimos,
que me quieran atacar,
líbrame de lo malo de mi vida:
de todo animal rabioso y venenoso,
líbrame de la mala lengua
de algún malqueriente mío,
líbrame del maleficio
y ensalmos malignos,
de las envidias y males de ojo
y de hechizos y brujería enviados.
Dirígeme con toda felicidad
y seguridad en mis viajes,
aclárame el camino,
aleja de mi los peligros y malhechores.
También de toda tentación
de mis enemigos, ocultos y visibles,
aléjalos de mi y de mi camino,
que aunque tengan lengua,
no me hablen ni de mi hablen,
y quede callado el mentiroso,
que aunque tengan ojos,
no me vean, no me miren,
y que si una mala mirada me echaran,
quede yo protegido por tu gran poder.