Oh! San Benito glorioso,
negro prodigioso, blanco de Dios infinito,
de madre esclava engendrado,
el santo más milagroso.
Vuestra alma limpia y pura,
fue un diamante en la fe,
en la esperanza, una esmeralda,
perla fina en la templanza,
oro en la caridad brillante,
gran tesoro reunido
que a todos da su favor.
¿Quién mejor que vos,
mi querido protector
para comprender mis problemas?
Me resulta imprescindible
tu ayuda y protección
pues recibo calumnias y difamaciones
de gente malintencionada,
graves acusaciones que sin ser ciertas,
ponen en peligro constantemente
mi estabilidad sentimental
y me causan graves perjuicios.
Humilde y poderoso San Benito,
protégeme de estas malas lenguas,
que por envidias e intereses
quieren perjudicarme y dañarme,
y haz que no se de crédito a ellas,
cierra sus malignas bocas,
y pon claridad en las mentes que las escuchan
para que así, no siga yo,
siendo difamado impunemente.
