Oh, dulcísima y misericordiosísima
Virgen de la Medalla Milagrosa,
por los méritos de tu maternidad divina,
por tu compasivo amor a nosotros los pecadores:
Líbrame, por favor,
de los pecados graves,
de las fuertes tentaciones,
aleja a mis enemigos,
aparta a los malos vecinos,
ocúltame de los que me quieren hacer mal.
Líbrame Madre de todo el que quiere
destruir mi relación sentimental,
de los enemigos ocultos, que por envidias,
de los enemigos ocultos, que por envidias,
rencores, y conveniencias,
con malas artes y con maldad,
tratan de sembrar la discordia,
de crear desconfianzas, de dañar,
y buscan nuestra separación.
y buscan nuestra separación.
